viernes, 26 de febrero de 2016

La rea-lista del puerperio

Aceptemos de una vez que hay una conspiración mundial, terrorífica, cruel, y despiadada: nadie te habla de la cara B de la maternidad. Siendo así, y sin que sirva de precedente, os regalo la rea-lista de lo que pasa durante el puerperio/postparto.

Si estás embarazada o casi a punto de parir, te recomiendo pensártelo antes de leerla… o lee bajo advertencia. A mí me hubiese gustado que me lo contaran, pero entiendo que es un momento delicado en el que tal vez uno se quiere seguir en el engaño.

Voy:

La vuelta de la epidural es caca de la vaca. Pasas del paraíso en el que no sentías nada, a sentir absolutamente todo… y no es divertido. Sí, sí, te dan calmantes… pero seamos realistas, un calmante no es anestesia y no hay cantidad de calmantes que pueda borrar el dolor de bajos tras haber parido un niño.

La episiotomía es (casi) inevitable. Y no mola. No tengo el honor de conocer a nadie que se haya librado. Bueno, sí, mi amiga HippieRebel, pero ella parió en casa así que no cuenta. Los puntos son parte del problema del punto uno, y tardan en curar un tiempo indeterminado que nadie sabe especificarte.

La lactancia materna puede ser muy dura, desgastante, agotadora y frustrante. También es bonita y conforme avanzan los meses aún más, pero puede ser dolorosa a rabiar. Se supone que La Pulga se enganchó bien desde el principio, pero qué puedo decir... Eso no me libró de grietas y padecimientos. Si no hubiera sido por un maravilloso grupo de lactancia, me habría rendido. Ahora marcha sobre ruedas pero costó lágrimas y sangre.

Si te ganas la lotería, como yo, tendrás hemorroides. De las chungas. De las que duelen, pican, sangran. Sí. Así de bello.

Puede que quieras lanzarte por el balcón tengas dificultades para mantener el ánimo. O tal vez tengas suerte y no sea así, pero yo me he sentido mal, re mal, pésimo, culpable, triste, inútil, tonta... Una maravilla, vamos... se llama depresión post parto y es de cuidado. Es normal que tras el parto se tenga cierta tristeza, pero cuando se extiende en el tiempo (como en mi caso) hay que buscar ayuda.

La maternidad viene con un bonus track de culpa. Asúmela. Súfrela. Déjala ir. Ay que si llora porque no le hice bien X o Y, que si le abrigué demasiado y el pobre suda, ay que si lo abrigué poco y tiene frío, ay que no le corté las uñas y tiene la cara como si se hubiera peleado con un león, ay que si...

Las opiniones. No digo más. Todo el mundo tiene una y todo el mundo cree que es la Panacea.




En fin, Pilarín, que hay días en que sacaría el rifle aunque sea para desfogarme tirándole a un árbol o yo qué sé. Dicen que esto pasa pero a mí no me consta, todavía. Pero miro a La Pulga y me explota el corazón de amor, y vale la pena, sí, ahora que JODER QUÉ DURO ES.