Quedamos con unos amigos. Una de las presentes está
embarazada de su segundo hijo, llamémosle Súper Preñis. No somos exactamente
afines, de hecho diría que nos llevamos como el culete no acabamos de
entendernos. Y debe ser karma, porque no hay manera de perderla de vista. En fin, que quedamos con unos amigos. Y lo
que sucede a continuación es de comedia mala, Súper Preñis decide montarse un
combate del que Mike Tyson estaría orgulloso, sí, porque incluye golpes bajos
que lo de Holyfield y la mordida se queda corto. La destinataria... pues ¿quién iba a ser?
1er asalto
Yo ya he admitido que soy bastante mía, eso quiere decir
–por ejemplo- que me he pasado casi 9 meses ideando estrategias para evitar que
me toquen la barriga. Estoy embarazada, no soy Buddha. Sí, no me gusta, qué le vamos a hacer. No sé cómo llego ahí, pero hacia
las 8:30 pm lo comento. A las 9 pm llega otra amiga, llamémosla Tardona.
Tardona (a Súper Preñis): ¿te puedo tocar la barriga?
Súper Preñis: Claro, no hace falta que preguntes.
Tardona: Es que como hay embarazadas que no les gusta.
Súper Preñis: Las embarazadas a las que no les gusta son…
ridículas.
Zasca en toda la boca. Eh, que yo estaba calladita... Cling cling cling cling.
2do asalto
Yo tardé un poquito en notar a La Pulga, me parece que fue
sobre la semana 21. Supongo que ser primeriza es lo que tiene, o despistada, o
yo qué sé. No sé cómo, pero hacia las 9 pm lo comento.
Súper Preñis: Ah, pues yo creo que es cuestión de estar
conectada con el bebé. Yo lo noté desde la semana 15 ó 16.
Moder: ¿Pero al primero no, no?
Súper Preñis: Al primero también, también.
Esto... déjame respirar un poco, colegui... Cling cling cling cling.
3er asalto
He llevado a la fiesta dos comidas: una de ellas es
tzatziki, la otra choricitos a la sidra. Oye, para todos los gustos diría yo… uno
es un plato de carne a tope, el otro no puede ser más vegetariano. Amiga X pasa
el plato de los choricitos. Deben ser las 10 pm.
Amiga X: ¿Quieres?
Súper Preñis: No.
Marido de Súper Preñis: Súper Preñis no come carne, menos
chorizo. Yo no lo entiendo, la verdad.
Súper Preñis: ¿Qué hay que entender? Los platos no necesitan un trozo de carne para estar buenos, y blah blah blah (aquí
desconecto, yo misma fui vegetariana 3 años, pero los vegetarianos
evangelizantes me sacan de quicio).
Un rato después Amiga X pasa el plato del tzatziki. Deben
ser las 10:30 pm.
Súper Preñis: ¿Qué lleva? (Se lleva un palito de zanahoria
con tzatziki a la boca)
Moder: Pepino, ajo, hierbabuena, aceite de oliva, yogurt
griego
Súper Preñis: (escupiendo regresando el palito medio
mordido a una servilleta) Ah, no. No como yogurt, algunos tienen lactosa… y otros tienen trazas de gluten. Y menos ahora embarazada, porque blah blah blah...
Pues no comas, hija mía, no comas. Cling cling cling cling.
4to asalto
Respeto (e incluso admiro) a las mujeres que se ponen a parir a “secas”, así, por influjo de la diosa vida, sin
epidural ni hostias-en-vinagre. Pero a mí no me va el rollo dolor. Soy miedosa, no pasa nada, pero hasta para las higienes dentales me gustaría que me anestesiaran. Eso es asín. No sé por
qué demonios motivos lo comento hacia las 11 pm. Y entonces viene el
asalto final (Insertar música de “The final countdown” de Europe, turururú, tururutuntúuu). La veo
venir a cámara lenta, ojos inyectados en sangre, guantes lustrosos, sonrisa vampírica… intento
esquivar el golpe con mi mejor quiebre de cintura, pero es inútil.
Súper Preñis: Pues yo con Primer Hijo parí sin epidural y
con este también haré lo mismo, yo creo un buen parto es que blah blah blah y
que si conectas con el dolor en realidad blah blah blah y el primer contacto
con tu hijo es mejor si blah blah blah blah.
La tía se marca un monólogo de manual de soy-súper-madre-porque-hago-estas-cosas-que-tú-nunca-harías-pringada!. Da detalles escabrosos de su parto
que vienen a reforzar la idea lo fuertota y valiente que es. Me mira de vez en
cuando, veo el brillo de su diente de oro resplandeciendo (vale, esta parte
puede que me la esté inventando).
Cling cling cling cling.
Me defiendo de sus ataques, le digo
que es una insegura de la vida, que necesita reafirmarse con cosas que dan
exactamente igual… porque vamos a ver hijadelalmamía, si te va que te soben me
alegro por ti, pero en mi cuerpo mando yo. Ah, y no comas chorizo ni yogurt si
no te sale del pepe quieres, pero sé educada. Y me alegro de que notaras a tu hijo
cuando era aún ocho células, pero ni eso ni parir con dolor desgarrándote
entera te hacen más que yo. Chica, relájate. RE-LÁ-JA-TE. Y si quieres guerra, únete al
ejército, petarda.
¿Eh? ¿Qué hago yo en el suelo? ¿Estoy en la lona? Uf. Hola, lona.
Vale. Ahora la versión realista: todo esto, esa defensa tan cojonuda pasa
sólo en mi cabeza, porque Moder está calladita en su silla aguantando el chorreo como una campeona. He perdido
por nocaut. Le hago señas a Stringman y anunciamos que es tarde, que nos vamos. Sí, lo acepto, soy una
mindundi, lo sé. Porque yo de boquita para adentro soy una tía muy echada
pa’lante, pero en lo que viene siendo la realidad “real” pues… eso… que soy una
mindundi.
La madre que me parió…