viernes, 6 de noviembre de 2015

Sobre cómo meter la gamba como los grandes

Desde que anunciamos que Stringman y yo íbamos a tener un bebé, en mi familia y la suya ha habido dos grandes casos de transformaciones y/o gazapos monumentales. Escudada en este anonimato de personaje de cómic que me traigo, paso a despotricar un poco sobre MamáControl y SuegroZen. Ea, que para eso tengo blog. Empecemos por SuegroZen y en un par de días os cuento sobre MamáControl, que -pobrecica mía- merece post aparte.

Vaya por delante que SuegroZen es un santo varón, que tiene el mejor carácter del mundo y que me llevo genial con él (hola, Stringman!). Fuera de coñas, realmente es un encanto de persona y en 10 años con Stringman he acumulado tres quejas de él. Tres. Una fue culpa del rey. Otra de una manzana. Y la tercera... vino en el mes 6 más o menos de embarazo y es culpa de la zumba. La del rey se resume en que tenemos visiones diametralmente opuestas sobre la monarquía y un día, sin querer, las "pusimos en común". La manzana pues mira, es que el mundo se divide entre la gente que es de manzana Fuji y quienes son de la roja esa sosa de toda la vida, y aunque parezca una chorrada, una vez que escoges manzana la cosa se puede poner peliaguda, han caído imperios por motivos menos potentes. Y la tercera... ay la tercera es más delicada.

Tengo que explicar que si me pudiérais ver ahora jamás me creeríais lo que estoy a punto de decir, pero estos caderones, estos mofletes y este culamen no son de fábrica (de las protuberantes mamas listas para que La Pulga haga self-service no hablo, ojalá se queden así) sino que son un añadido producto de que me he puesto las botas a comer estos meses las hormonas del embarazo. En buena parte no suelo ser tan "redondita" porque me encanta hacer ejercicio, es de mis grandes pasiones. Soy una yonqui enferma obsesiva muy fans de la zumba y de bodycombat... y hago -pura disciplina- body pump y spinning de vez en cuando.

Durante el año anterior a quedarme embarazada, me esforcé en hacer unas 8 horas de ejercicio a la semana para que luego la ginecóloga no me pudiera quitar el ejercicio del todo (oye, hay médicos así, mi primer ginecólogo del embarazo me dijo: no, nada de ejercicio, no es plan una embarazada dando saltos por ahí, quédate en casa tranquilita). Todo esto lo digo para explicar que hice zumba de manera regular desde el inicio del embarazo y hasta la semana 34, con consentimiento expreso de la ginecóloga (otra, cambié de médico), quien me dijo literalmente "puedes hacer ejercicio sin saltar, controlando las pulsaciones siempre que quieras y hasta el momento del embarazo en que dejes de sentirte cómoda... ya notarás tú misma cuando detenerte, por peso o por cansancio".

Cuestión que:

Escena I, casa de MamáControl y PapáNoParo, verano, hacia las 4 pm. Mes 6 de embarazo.
Estoy en casa con MejorAmiga. Ponemos música. Resulta que las coreografías de zumba que ella hace y las que yo suelo hacer se parecen, así que nos ponemos en pie, le subimos el volumen a la música y nos ponemos a bailar juntas. MamáControl pone cara de me-quiero-morir-estate-quieta-Moder-del-demonio, pero se muerde la lengua (por ahora, no nos equivoquemos). Bailamos unos 20 minutos, sonrisa de oreja a oreja.
Durante ese lapso, Stringman nos graba con su móvil, le parece súper bonito y divertido que hayamos arrancado a bailar espontáneamente.

Escena II, casa de MamáControl y PapáNoParo, verano, hacia las 6 pm.
Stringman le ha enviado un clip de video a SuegroZen y a SuegraSuaveSedaPuñetera para que vean lo bien que estoy con mis 6 meses. Y lo contenta que estoy. Y lo feliz. Y lo radiante. Y lo animada. Y... de repente... SuegroZen responde al mensaje, Stringman pone un mensaje de esos de audio de whatsapp y...

Tensión, intriga, dolor de barriga. Lo pongo en cachondeo pero sería más fidedigno decir: cabreo monumental de la Moder, ganas de arrancarle la cabeza a alguien, porque lo único que oigo -antes de que Stringman detenga la reproducción- es: oye, pero con tanto baile acabará perdiend...

MODER: ¿Qué ha dicho SuegroZen, Stringman?
STRINGMAN: Esto... no... nada, Moder.
MODER: ¿Cómo que "nada"? ¿Qué ha dicho?
STRINGMAN: Es una tonter...
MODER: No me tontees. Ha dicho que acabaré perdiendo... ¿¡¿EL QUÉ, EXACTAMENTE!?!
STRINGMAN: No, no es eso, él... es... ay... es una broma
MODER: ¿Una broma? ¿UNA BROMA? ¿TE PARECE UNA @!!*#¿ª//!! BROMA DECIR QUE PUEDO PERDER A LA PULGA? MIS C@!!*#¿ª//!! UNA MIER@!!*#¿ª//!! ¡ESO NO SE DICE NI EN BROMA! ME C @!!*#¿ª//!!! EN TODO LO QUE SE MENEA, PERO QUÉ @!!*#¿ª//!!! CÓMO SE @!!*#¿ª/ LA @!!*#¿ª// MADRE QUE LO PARIÓ!!!@!!*#¿ª// @!!*#¿ª// @!!*#¿ª// Y @!!*#¿ª//!!!

Stringman me mira, creo que sobre todo sorprendido por la cantidad de palabras malsonantes que soy capaz de emitir en menos de un minuto. No me dice mucho más, se va a la habitación.

Escena III, casa de MamáControl y PapáNoParo, verano, hacia las 9 pm.
STRINGMAN: He hablado con SuegroZen. Ha pedido disculpas de todas las maneras posibles, que lo dijo sin pensar y que jamás diría algo así si hubiera conectado lengua y cerebro. Se siente como el culo fatal.



Yo respiro profundo, intento que no me joda... pero la verdad es que hasta el día de hoy lo pienso y siento una espinita en el corazón. Sobre todo porque SuegroZen no es de ese estilo, para nada, pero supongo que como dice Stringman (que es el dios de tomarse las cosas por el lado amable) todos somos humanos y como humanos, somos susceptibles de cagarla mucho meter la gamba como los grandes. Por cierto, desde entonces Stringman se aleja de mí para reproducir los mensajes de whatsapp de SuegroZen, jajajaja, por si acaso...

Desde entonces me he comprado una hucha, ya está medio llena. Con ese dinero espero que me alcance para uno de esos viajes que hacen los multimillonarios al espacio exterior: puede ser a la luna, o a hacerle compañía a Matt Damon en Marte, o yo qué, si quieren que se aventuren a conocer una galaxia muy muy lejana. Propongo que el viaje sea en un cohete lleno de manzanas rojas de esas sosas. Mi regalo es para SuegroZen y un invitado de honor, que -digo yo- estaría bien que fuese el Rey Juan Carlos. Y como único entretenimiento a bordo, yo misma les encargaré unos videos en bucle infinito de coreografías de zumba. De embarazadas haciendo zumba, para más inri. Dirigidas por mí. Ea. Me gusta. Qué guapo plan.

...la @!!*#¿ª// madre que lo parió...

Pero yo ya perdoné a SuegroZen, que nadie me malinterprete.

En serio. Sí, sí.

En serio.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Matronas que son el maligno

Son poco más de las 5 am.

Llevo una semana de contracciones dolorosas cada noche. CADA-JODIDA-NOCHE.

Eso quiere decir que duermo durante el día, lo que puedo.

Eso quiere decir que en promedio duermo 3-4 horas al día.

Y quiere decir que hoy sumo dos noches de contracciones de cortarse las venas muy dolorosas. Ayer dormí dos horas y media, rascando ratitos durante el día. Y sí, a mí me gusta la juerga, y desvelarme, y aguanto dolor y soy guay porque no me duermo pronto, y tengo un tatuaje y soy casi malota... pero esto se pone marrón oscuro.

La primera noche empezó el festival a la 1 am, acabó a las 9 am. Realmente acabó a las 10, pero a las 9 estaba tan rendida que me dormía entre una y otra.

Y esta noche... ay esta noche... empecé con las contracciones de la hostia dolorosas hacia las 8 pm. Y son las 5 y poco am y aquí sigo. Tienen suficiente intensidad como para no poder dormir con ellas. O sea que divertidísimo, tanto que nos fuimos a Urgencias a compartir tanta alegría, tanto alboroto. Pero vamosaver, fuimos porque me visité con la ginecóloga y lo recomendó. Y porque me pasé dos horas con contracciones cada cinco minutos, joder, que se supone que es como la clave de ponerte a parir, pero fue llegar a la clínica y empezar a desmadrarse aquello. Y nos enviaron de vuelta para casa. Si nunca habéis sentido un pelín de humillación preparto os recomiendo ir a la clínica a parir con todos vuestros bártulos cuando aún no toca. Pillar el taxi de vuelta a casa tiene su qué, en serio, es una experiencia curiosa.

Y yo sólo quiero que esto vaya para algún lado, porque por ahora estoy por lanzarme del balcón pero vivo en un 1º y no haría más que el ridículo y preferiría que La Pulga descubra mis puntos flacos con el tiempo y no de entrada.

Y no son ganas de hacer drama, que sí, que a mí me mola ponerme tremenda y clamar Oh-cielos-socorredme, pero en este caso no, en este caso es que saco cálculos y me da un telele: si en una semana he dilatado solamente medio centímetro, La Pulga saldrá de mi barriga para su primer rasurado de barba.

Y si a esto le sumas que te encuentras con matronas que son el maligno, pues la moral se va a tomar el viento. Pero el Maligno de verdad, con cara de haber merendado medio litro de vinagre del cutre este, de marca blanca.

Que sí, que yo entiendo que trabajan midiendo aperturas de cuellos uterinos y dilataciones y con flujos y cosas que bueno, mira, que hay que tener mucha vocación.

Y que sí, que atienden a mujeres muy toca pelotas adoloridas

Trabajan con mujeres que llevan meses adoloridas o con molestias y que por fin creen que ven la luz al final del paritorio.

Con mujeres que piensan que les deben prestar más atención que a nadie porque les ha pasado algo muy bonito y muy importante y muy grande y es que van a tener un/a niño/a

Con mujeres que van a tener un/a niño/a que en esas ecos aparece hinchado/a y raro/a pero aún así piensan que es lo mas bonito del mundo mundial, faltaría más.

Pero vamos a ver... digo yo que yo también estoy jodida, no hace falta que me toques el útero figuradamente. Y vamos a ver... vamos a ver:

¿Hace falta que hagas el tacto con la misma delicadeza con que limpiarías el escape de la Repsol-Honda del Marc Márquez?



La madre que parió a la matrona del demonio.





lunes, 2 de noviembre de 2015

Soy un sex symbol

Día entre semana. 9:15 am. Salgo de cita con la ginecóloga, decido que voy a aprovechar que estoy al lado de algunas tiendas para comprar unas muselinas arrullos toquitas cosas de La Pulga que me faltan. Tonta de mí, no me doy cuenta de que es muy pronto y las tiendas están todas cerradas. Ubico un descansadero para ballenas como yo una banqueta. Me siento a esperar. Total que puedo aprovechar para leer.

9:22 am. Un tipo, llamémosle Merodeador, se acerca. Lo miro con el rabillo del ojo. Sigo en lo mío. Se sienta. Merodeador me echa un ojo. O dos. Yo sigo en lo mío. O bueno, haciendo ver que estoy en lo mío porque de repente pienso que tal vez me conoce, no sería la primera vez que ignoro a alguien que...

MERODEADOR: Hola, guapa.
MODER: (me giro a mirar si es conocido...) Ehhh... ¿hola?
MERODEADOR: ¿Cómo estás?
MODER: (maldita memoria, no me suena pero...) Estoooo... ¿bien?
MERODEADOR: ¿Cómo te llamas?
MODER: ...

Soy tonta del c un caso clínico... no, no le conozco, no no es un tema de memoria. Me levanto para irme... pero un segundo después pienso: QUE ESTOY DE 39 SEMANAS, COLEGA. Así que me miro la barriga, miro a Merodeador, miro mi barriga, miro a Merodeador y me despido con un "Jo-der" con todo el desprecio que me cabe en la boca.

Y me indigna, sí, pero también queda demostrado que soy un sex symbol. Sí, sí, porque según este colega era seguramente súper guayDelParaguay acosarme cuando voy de estas guisas, seguro que se sintió muy macho de tirarme los tejos cuando tengo el culo más gordo de la ciudad, voy con unos muslacos que revientan pantalones por el roce, el embarazo me ha puesto como un barril redonda, pero sí, gracias al Merodeador soy un puñetero símbolo sexual. Que sí, que sí, que atraigo gente rara, porque esto de que te tiren los tejos a las 39 semanas de embarazo es muy heavy. Casi tanto como aquella época en que me intentaban ligar sólo viejos verdes señores mayores de 70. El colmo fue uno, como de 90 años, que me persiguió durante unos minutos, apoyándose en su taca-taca y casi al borde del ahogo.



La madre que parió a los pervertidos callejeros.

viernes, 30 de octubre de 2015

Lo mejor y lo peor del embarazo II

Hace unos días amanecí dada por saco agotada física y psicológicamente, así que decidí hacer un repaso del embarazo, a ver si me subo el ánimo. Hoy le toca el turno a la segunda parte de "Lo mejor y lo peor del embarazo". Vamos con lo bueno buenísimo (redoble de tambores, por favor):


LO GUAY DE ESTAR EMBARAZADA

La primera ecografía: pum pum, pum pum, pum pum. Esa cosilla microscópica brillando en la pantalla. Sorpresa absoluta y una sensación que te inunda. Ay qué ñoña me pongo, madremía.

Cada ecografía: ver cómo va creciendo un ser humano en tu barriga es sencillamente mágico. Al menos a mí me da la sensación de ser súperpoderosa, creadora, de tener el mundo a mis pies porque mi cuerpo es suficientemente listo como para hacer crecer un ser humano. Y suele ser el momento en que se relajan los miedos, poco a poco, y vas adquiriendo la certeza de que va en serio, que vas a tener un churumbel.

Los movimientos: primero parecen gases, la verdad. Pulga: si algún día lees esto no te ofendas, no es que te confundiera pero no estaba segura de si eras tú o mi intestino. Pero cuando ya se reconocen es una gozada. Confieso que me he hecho una yonqui enferma adicta a sus movimientos, y eso quiere decir que a veces le achucho un poco para que dé pataditas. De hecho creo que es de las cosas que más echaré de menos, incluso cuando hace movimientos dolorosos del copón que molestan un poquito.

Llevarlo siempre conmigo: parece una tontería, pero la sensación de ser uno con La Pulga me encanta. Siempre está conmigo, siempre puedo hacerle caricias (aunque sea por la barriga), hablarle, contarle cosas. No sé si eso querrá decir que será una madre-enferma-perseguidora-de-su-hijo pero es algo que he disfrutado muchísimo.

La gente: me he quejado un montón de las mamarrachadas que me han dicho, pero no puedo dejar pasar el momento para decir que sí, que también hay mucho buen rollo, cariño, atenciones y que aunque los niños cuestan una pasta gansa, también despiertan olas de solidaridad. O al menos nosotros hemos tenido esa suerte, nos han regalado/dejado/prestado un montón de cosas. Desde hamaquita, bañera, moisés, ropa, zapatos... ha sido maravilloso. Tenemos la ventaja de que nos da igual si las cosas son usadas, siempre que estén en buen estado y vengan de manos conocidas. Así que La Pulga tiene el armario lleno hace meses.



Repasando lo bueno tengo que decirlo... menos mal que estoy más cerca de los 40 que de los 30 y que no tengo pasta para sostener la burrada que estoy por escribir: me ha gustado tanto estar embarazada que tendría un equipo de baloncesto.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Lo mejor y lo peor del embarazo I

Como llevo un par de días francamente dada por saco cansada, y sólo pienso PulgaSalYa Sal Sal SalYaPulga Sal, he decidido hacer un repaso de lo mejor y lo peor del embarazo. He aquí el top 5+5- de la Moder que te parió. Hoy vamos con lo peor... (redoble de tambores, por favor) y en un par de días os cuento lo mejor.

La parte chunga de estar embarazada

Náuseas: me pasé dos meses tumbada en el sofá. Hablo de náuseas incapacitantes, de jódete-cuando-comes y jódete-si-no-comes. De esos meses me quedó el asco a los churretones: si se cae algo medio líquido al suelo, por ejemplo gazpacho, me parece que es vómito y me pongo a dar arcadas que da gusto. Le tuve asco a la carne cruda, al pollo crudo y aún le tengo un asco atroz a la bolsa de basura. Si la intento cambiar... arcadas al canto.

Estrías: me he untado de todo en la barriga. nivea, lactovit, crema de argán, aceite de argán, aceite de coco, aceite de rosa mosqueta, crema Palmer's, serum antiestrías, trofolastín, saliva de gnomo, T-O-D-O. Y al mes siete apareció un ejército de estrías que se alojó en mi vientre. Bien. Muy bonito. Las odio. Con toda el alma.

La gente: y sus preguntas y comentarios y consejos. Pero lo peor ha sido la extraña transformación de MamáControl y el día en que SuegroZen la cagó metió la gamba. Pero eso os lo cuento en unos días.

Los sustos y pinchazos: dos visitas a Urgencias, la más chunga sin duda fue la primera porque estaba sangrando (tendría que haberme hecho fotos y colgarlas como definición gráfica de pánico/histeria/miedo) , cuatro analíticas completas de esas que te miran hasta el modo de andar, dos pruebas O'Sullivan (salud, glucosa) y dos curvas largas de glucosa (salud, mucha glucosa). Si le sumamos que La Pulga llegó a mi vida por Fertilización In Vitro, creo que puedo considerarme un colador de tantos pinchazos en tan pocos meses.

Los últimos días: yo estaba estupenda hasta que llegó más o menos la semana 37. Acidez, dolores varios, insomnio, calambres, acidez, insomnio, estreñimiento, reflujo, el humor de perros, acidez... Y cuando he pensando que ya está, que no puedo estar más cansada, llega el día siguiente y no valgo un duro. Camino 200 metros y me canso como si hubiera corrido la maratón. Espero que La Pulga no sea de los remolones, porque me da algo.



Ya sé que me quejo por vicio, porque he tenido un embarazo francamente bueno, pero mira... por ahora lo que quiero es que la Pulga salga. No es mucho pedir, ¿no?

lunes, 26 de octubre de 2015

A morder la lona como cualquier mindundi

 Quedamos con unos amigos. Una de las presentes está embarazada de su segundo hijo, llamémosle Súper Preñis. No somos exactamente afines, de hecho diría que nos llevamos como el culete no acabamos de entendernos. Y debe ser karma, porque no hay manera de perderla de vista.  En fin, que quedamos con unos amigos. Y lo que sucede a continuación es de comedia mala, Súper Preñis decide montarse un combate del que Mike Tyson estaría orgulloso, sí, porque incluye golpes bajos que lo de Holyfield y la mordida se queda corto. La destinataria... pues ¿quién iba a ser?

1er asalto
Yo ya he admitido que soy bastante mía, eso quiere decir –por ejemplo- que me he pasado casi 9 meses ideando estrategias para evitar que me toquen la barriga. Estoy embarazada, no soy Buddha. Sí, no me gusta, qué le vamos a hacer. No sé cómo llego ahí, pero hacia las 8:30 pm lo comento. A las 9 pm llega otra amiga, llamémosla Tardona.

Tardona (a Súper Preñis): ¿te puedo tocar la barriga?
Súper Preñis: Claro, no hace falta que preguntes.
Tardona: Es que como hay embarazadas que no les gusta.
Súper Preñis: Las embarazadas a las que no les gusta son… ridículas.

Zasca en toda la boca. Eh, que yo estaba calladita... Cling cling cling cling.

2do asalto
Yo tardé un poquito en notar a La Pulga, me parece que fue sobre la semana 21. Supongo que ser primeriza es lo que tiene, o despistada, o yo qué sé. No sé cómo, pero hacia las 9 pm lo comento.

Súper Preñis: Ah, pues yo creo que es cuestión de estar conectada con el bebé. Yo lo noté desde la semana 15  ó 16.
Moder: ¿Pero al primero no, no?
Súper Preñis: Al primero también, también.

Esto... déjame respirar un poco, colegui... Cling cling cling cling.

3er asalto
He llevado a la fiesta dos comidas: una de ellas es tzatziki, la otra choricitos a la sidra. Oye, para todos los gustos diría yo… uno es un plato de carne a tope, el otro no puede ser más vegetariano. Amiga X pasa el plato de los choricitos. Deben ser las 10 pm.

Amiga X: ¿Quieres?
Súper Preñis: No.
Marido de Súper Preñis: Súper Preñis no come carne, menos chorizo. Yo no lo entiendo, la verdad.
Súper Preñis: ¿Qué hay que entender? Los platos no necesitan un trozo de carne para estar buenos, y blah blah blah (aquí desconecto, yo misma fui vegetariana 3 años, pero los vegetarianos evangelizantes me sacan de quicio).

Un rato después Amiga X pasa el plato del tzatziki. Deben ser las 10:30 pm.

Súper Preñis: ¿Qué lleva? (Se lleva un palito de zanahoria con tzatziki a la boca)
Moder: Pepino, ajo, hierbabuena, aceite de oliva, yogurt griego
Súper Preñis: (escupiendo regresando el palito medio mordido a una servilleta) Ah, no. No como yogurt, algunos tienen lactosa… y otros tienen trazas de gluten. Y menos ahora embarazada, porque blah blah blah...

Pues no comas, hija mía, no comas. Cling cling cling cling.

4to asalto
Respeto (e incluso admiro) a las mujeres que se ponen a parir a “secas”, así, por influjo de la diosa vida, sin epidural ni hostias-en-vinagre. Pero a mí no me va el rollo dolor. Soy miedosa, no pasa nada, pero hasta para las higienes dentales me gustaría que me anestesiaran. Eso es asín. No sé por qué demonios motivos lo comento hacia las 11 pm. Y entonces viene el asalto final (Insertar música de “The final countdown” de Europe, turururú, tururutuntúuu). La veo venir a cámara lenta, ojos inyectados en sangre, guantes lustrosos, sonrisa vampírica… intento esquivar el golpe con mi mejor quiebre de cintura, pero es inútil.

Súper Preñis: Pues yo con Primer Hijo parí sin epidural y con este también haré lo mismo, yo creo un buen parto es que blah blah blah y que si conectas con el dolor en realidad blah blah blah y el primer contacto con tu hijo es mejor si blah blah blah blah.

La tía se marca un monólogo de manual de soy-súper-madre-porque-hago-estas-cosas-que-tú-nunca-harías-pringada!. Da detalles escabrosos de su parto que vienen a reforzar la idea lo fuertota y valiente que es. Me mira de vez en cuando, veo el brillo de su diente de oro resplandeciendo (vale, esta parte puede que me la esté inventando).

Cling cling cling cling. 



Me defiendo de sus ataques, le digo que es una insegura de la vida, que necesita reafirmarse con cosas que dan exactamente igual… porque vamos a ver hijadelalmamía, si te va que te soben me alegro por ti, pero en mi cuerpo mando yo. Ah, y no comas chorizo ni yogurt si no te sale del pepe quieres, pero sé educada. Y me alegro de que notaras a tu hijo cuando era aún ocho células, pero ni eso ni parir con dolor desgarrándote entera te hacen más que yo. Chica, relájate. RE-LÁ-JA-TE. Y si quieres guerra, únete al ejército, petarda. 

¿Eh? ¿Qué hago yo en el suelo? ¿Estoy en la lona? Uf. Hola, lona. 

Vale. Ahora la versión realista: todo esto, esa defensa tan cojonuda pasa sólo en mi cabeza, porque Moder está calladita en su silla aguantando el chorreo como una campeona. He perdido por nocaut. Le hago señas a Stringman y anunciamos que es tarde, que nos vamos. Sí, lo acepto, soy una mindundi, lo sé. Porque yo de boquita para adentro soy una tía muy echada pa’lante, pero en lo que viene siendo la realidad “real” pues… eso… que soy una mindundi.


La madre que me parió…

sábado, 24 de octubre de 2015

Mamarrachadas que te dicen cuando estás preñada

Hay gente que es la bomba. Sí, yo soy más delicada que "una cría de pavo", decía mi abuela, pero es que la gente es de lo que no hay. De mi lista la mayoría han venido por el peso... y eso que mido 1,75 y tengo la ventaja de que los kilos se distribuyen más o menos bien, aunque reconozco que con el embarazo me ha salido un culo Kardashian que da miedo. Y dudo que vaya a desaparecer, parece muy feliz de haberse inflado. En fin, que la gente tiene la lengua muy larga y pocos dedos de frente y se dedica a soltar perlas como estas:

¿Ya estás muy gorda?
No estoy gorda, estoy embarazada. Se me quitará la redondez en unos meses, pero a tí lo gilipollas imprudente me parece que te viene de fábrica.

¿Estás segura que llevas sólo uno?
Yo no puedo asegurar nada porque hay noches en que la fiesta dentro de mi útero parece una rave multitudinaria, pero según la médico y el equipo o hay uno solo o el segundo tiene la manta aquella de invisibilidad, la de Harry Potter, y la usa cada vez que hay ultrasonido.

¿Estás segura de que "eso" es seguro para Pulga?
No, lo hago precisamente porque estoy segura de que es riesgoso. Se conoce que las madres gestantes actuamos de manera irresponsable adrede.

Si sigues haciendo "eso" acabarás _______ (insertar consecuencia nefasta)
Pasapalabra. No voy a responder. Respira. No voy a responder. Respira. Relaaax. No voy a @!!*#¿/!!!

Tú tienes cara de que querrás todo "natural" (agregar cara de asco)
Y tú tienes cara de... Respira. Relaaaaaax... no respondas. No voy a responder. No voy a @!!*#¿/!!! Lo peor es que con todo respeto para las que van a saco con los partos, yo soy una mindundi que pienso que si la epidural existe será por algo, y pediré chupitos de ella desde que ponga un pie en el hospital. Y si no fuera así... ¿a qué viene esa cara de desprecio?

Duerme ahora que luego no podrás
Mentira. Mentira. Mentira podrida. Es que YA no duermo. Me habéis engañado todos, me habéis dicho que en el embarazo se duerme muchísimo y yo llevo ya semanas que no duermo. ¡Boto a bríos, a Dios pongo por testigo de que me habéis engañado vilmente, pérfidos mentirosos!

Ya verás qué duro es (seguido por una ristra de quejas interminables)
Me lo supongo. He visto las caras de zombies de muchos padres. De muchos más de los que quisiera. Y espero ser la excepción, pero si no es así: pues mira, otra más que irá amargando embarazadas con historias de cansancios extremos, noches horribles, vómitos de niña del exorcista y ese largo etcétera. Me quedo con que algo bueno tendrá, si no no seríamos tantos millones en el planeta, digo yo.

Y la que se lleva la palma:

Pues a una amiga en su parto le pasó que... y aquí te detallan una historia que ya se desearían los guionistas de The Walking Dead para un capítulo. Siempre incluye muerte, sangre, devastación. Siempre en circunstancias terribles, traumáticas y macabras. Y yo digo... ¿no me ves que estoy a punto de parir? Es como que tú estuvieras por comerte una hamburguesa y yo te diera el coñazo la lata con cómo matan a los animales en los mataderos y te contara del documental que vi donde la vaca llora antes de que le siembren un balazo en el morro y la dejen desangrar viva. Con la diferencia de que tú no tienes que parir a la vaca, y yo a Pulga tengo que sacarle de donde está. ¿A que no mola? Pues déjame seguir engañada, anda.



Avisados/as estáis.

¡Que voy de hormonas hasta las cejas y no respondo de mis actos!

...la madre que os parió...